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¿A quién le importa?

Ni la prensa especializada, ni los jugadores, ni los inversores, ni los políticos. Nadie parece interesarse por el desarrollo de videojuegos dentro de nuestras fronteras. La incipiente industria del videojuego española apenas tiene presencia en los medios, ni despierta el interés de los inversores. España siempre llega tarde, o simplemente no llega. Una industria que ya mueve más dinero que la industria del cine debería ser un sector a fomentar y en el cual invertir. ¿Por qué se muestra tan poco interés por los profesionales del videojuego en España?

A todos se nos ocurren varios factores, que nos hacen ver la cruda realidad: España es empresarialmente un país retrógrado y acomodado, donde campan a sus anchas los artistas de la especulación y el pelotazo, del dinero rápido y a otra cosa. No es de extrañar pues que el urbanismo lleve unos años de moda y todo el mundo lo aplauda. ¿Pero qué pasará cuando la fiebre del ladrillo se agote? La economía se irá al traste, directamente.

En vez de fomentar el crecimiento del empleo cualificado en diferentes áreas, los políticos se felicitan de lo bien que va la economía. Está muy bien que lo hagan, pero cada vez más nos damos cuenta que parecen mirar mucho el pasado y el presente, pero muy poco el futuro. La construcción no puede (ni debe) liderar el desarrollo económico de un Estado.

Mientras tanto, la industria del videojuego en otros países adquiere cada vez mayor relevancia. A pesar de la crisis del sector en Inglaterra, la industria allí sigue creciendo, ayudada además por el gobierno británico, muy consciente de los puestos de trabajo cualificado que proporciona, y tanto o más importante, los ingresos que genera. En Francia también se están dando pasos importantes para apoyar a los desarrolladores de videojuegos. Y es que, como dice Daniel Sánchez-Crespo en alguna charla, “exportar mola”. No le falta razón al líder de Novarama. Hacer un videojuego y venderlo internacionalmente reporta beneficios a la compañía, pero también al país donde se ubica.

Por otro lado, mucho más grave si cabe, está el nulo interés que despiertan los juegos españoles en los propios jugadores. En foros o revistas, vemos cómo los jugadores españoles desconfían de los productos de aquí, o aún peor y más frecuente, no tienen ni idea de los videojuegos realizados en España.

No sé muy bien a qué se debe este desinterés, pero no creo equivocarme si apunto directamente a la prensa especializada. En muchas ocasiones, ni siquiera mencionan el origen español de un juego al hacer un análisis. Además, entre las numerosas noticias insulsas que suelen publicar en las secciones a tal efecto, no es raro encontrar futuros planes de compañías extranjeras, imágenes de juegos, compras y ventas de estudios… Debo ser bastante raro, pero me importa más bien poco lo que haga una empresa canadiense, por ejemplo. No estaría mal que se ocuparan de temas más interesantes, como por ejemplo, próximos lanzamientos de juegos, imágenes o entrevistas de compañías o indies hispanos. No hace falta que cojan un avión a Inglaterra, Alemania o EEUU cada vez que quieran hacer una entrevista. Aquí tenemos estudios que han demostrado sobradamente su profesionalidad. ¡Qué menos que un poco de atención!

Sobre la prensa no especializada… bueno, mejor lo dejamos así.